La ciudad comienza despertar de su largo sueño
La ciudad abre sus brazos de largas calles
Bostezan las campanas en las iglesias
Se desperezan los adoquines con las pisadas de los caballos.
Las ventanas empiezan a moverse
Y se llevan los años a la cara
Mirándose en los espejos de agua.
La ciudad es una señorita remolona
Que se apura para ir a misa en las mañanas de domingo.
La ciudad despierta sobre el tiempo
Y se viste de limpio y se cambia el peinado.
La misma ciudad de siempre.
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