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jueves, 17 de noviembre de 2016

No tengas miedo de los cambios lentos, solo ten miedo de permanecer inmóvil

Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta de que, cuando intentamos cambiar a alguien porque tiene una forma de ser que no nos gusta, lejos de obtener lo que queremos, conseguimos el efecto contrario. Sin embargo, cuando, independientemente de la forma de ser alguien, le seguimos tratando con respeto, benevolencia, compasión y firmeza sin dureza, esa persona puede darse cuenta por ella misma de hasta qué punto necesita cambiar ciertos aspectos de su forma de ser.
Si quiere cambiar profundamente las cosas, entonces sea sutil. Pequeñas sutilezas, espontáneas y honestas de cada uno de ustedes, genera infinitos rulos de retroalimentación que como las alas de la mariposa van penetrando en el corazón del poder y lo transforma.
La gente se queja mucho, pero se acobardan a la hora de actuar. Quieren que todo cambie, pero se niegan a cambiar.

"¿Conoce usted un solo ejemplo en que un verdadero logro de su vida personal o de la vida de algún personaje histórico no se haya debido a un problema con el que tuvo que enfrentarse?
Todos tenemos problemas. Ello se debe a que usted y todo lo que existe en el universo se halla en un constante proceso de cambio.
El cambio es una ley natural inexorable. Lo importante para usted es que el éxito o el fracaso al afrontar los desafíos del cambio dependen de sus actitud mental.
Puede usted dirigir sus pensamientos y controlar sus emociones, regulando de este modo su actitud. Puede elegir entre una actitud positiva y otra negativa.
Puede adoptar la decisión de influir, utilizar, controlar o bien establecer relaciones armoniosas con los cambios que se produzcan en sí mismo y en su ambiente. Puede encauzar su destino. si afronta los desafíos del cambio con una actitud mental positiva, podrá resolver con inteligencia todos los problemas que se le planteen.
Napoleón Hill 

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